Un interesante artículo que he encontrado estos días en internet habla sobre el coste de la educación superior y las posibles alternativas que existen para financiarlo. Os dejo el enlace:
"La otra tasa Tobin: un impuesto a los graduados"
Además, en el Especial Universidad de El Mundo, se mencionaba que el coste que financia el alumno en el pago de sus tasas asciende únicamente al 15% del coste total que tiene cada plaza en la universidad.
¿Qué externalidades genera la educación? ¿De qué tipo son? ¿La educación tiene algún coste de oportunidad? ¿Está por ello justificada la financiación pública de la gran parte del coste de matrícula que tiene un alumno? ¿Creéis que las personas están suficientemente conciencadas con el coste de financiación de cada plaza en una universidad pública?
Blog sobre economía para estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación de la Universidad de Valladolid, o para el que casualmente pase por aquí y le apetezca quedarse...
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28 mar 2012
15 mar 2012
Salario mínimo
Podéis leer la siguiente noticia en El Economista:
"Suiza votará para fijar un salario mínimo de hasta 3.300 euros mensuales"
"Suiza votará para fijar un salario mínimo de hasta 3.300 euros mensuales"
Relacionando esta noticia con el último apartado del tema 2 (controles de precios), ¿podría tener alguna consecuencia en el mercado de trabajo la imposición de un salario mínimo? ¿En qué caso? ¿Qué es lo que sucedería en relación con la cantidad ofertada y demandada de trabajo? ¿Cómo se conoce este fenómeno en concreto en el mercado de trabajo?
2 mar 2012
Una cuestión de elasticidad
Como esta semana hemos estudiado la elasticidad de demanda, os traigo un artículo que aunque sea un poco antiguo trata sobre este tema en relación con una cuestión siempre de actualidad: el precio del petróleo.
Extraigo un fragmento de interés especial:
"El gas natural presenta las limitaciones inherentes a su estado gaseoso (caro transporte y casi imposible almacenamiento) y al hecho de ser también un hidrocarburo, las renovables están sujetas a los límites que les impone la naturaleza (con la tecnología existente y los precios actuales las células fotoeléctricas, los saltos de agua y los molinos de viento solamente son rentables en un número limitado de lugares), la nuclear no está exenta de peligros y, como estamos comprobando en los últimos tiempos, no es en absoluto popular... Recordemos también que, desde hace más treinta años, la tasa de reposición de reservas de crudo es negativa, es decir, se consume más de lo que se descubre nuevo.
Por todo ello, no es descabellado concluir que, al final, lo que va a determinar hasta qué nivel va a llegar el precio del crudo va a ser la elasticidad de la demanda, es decir, la pregunta final se reduce a determinar hasta qué nivel los consumidores van a seguir consumiendo sin importarles los precios. Esto es, parece plausible que cuando vuelvan los tiempos de crecimiento económico el precio del crudo empezará a aumentar hasta que desde el lado de la demanda se empiece a consumir menos."
Y os lanzo las siguientes preguntas tentativas para que comentéis abiertamente:
- ¿Por qué afirma que el petróleo es un producto inelástico?
- ¿Qué implicaciones económicas puede tener esto?
- ¿Podría existir una relación entre el hecho de que la demanda de algunos productos (como el tabaco o la gasolina) sea inelástica y que se apliquen impuestos sobre ellos? ¿Por qué?
Una cuestión de elasticidad, de Javier Población
Extraigo un fragmento de interés especial:
"El gas natural presenta las limitaciones inherentes a su estado gaseoso (caro transporte y casi imposible almacenamiento) y al hecho de ser también un hidrocarburo, las renovables están sujetas a los límites que les impone la naturaleza (con la tecnología existente y los precios actuales las células fotoeléctricas, los saltos de agua y los molinos de viento solamente son rentables en un número limitado de lugares), la nuclear no está exenta de peligros y, como estamos comprobando en los últimos tiempos, no es en absoluto popular... Recordemos también que, desde hace más treinta años, la tasa de reposición de reservas de crudo es negativa, es decir, se consume más de lo que se descubre nuevo.
Por todo ello, no es descabellado concluir que, al final, lo que va a determinar hasta qué nivel va a llegar el precio del crudo va a ser la elasticidad de la demanda, es decir, la pregunta final se reduce a determinar hasta qué nivel los consumidores van a seguir consumiendo sin importarles los precios. Esto es, parece plausible que cuando vuelvan los tiempos de crecimiento económico el precio del crudo empezará a aumentar hasta que desde el lado de la demanda se empiece a consumir menos."
Y os lanzo las siguientes preguntas tentativas para que comentéis abiertamente:
- ¿Por qué afirma que el petróleo es un producto inelástico?
- ¿Qué implicaciones económicas puede tener esto?
- ¿Podría existir una relación entre el hecho de que la demanda de algunos productos (como el tabaco o la gasolina) sea inelástica y que se apliquen impuestos sobre ellos? ¿Por qué?
16 feb 2012
Lo quiero porque tú lo tienes…si lo tienes ya no lo quiero
Revisando la prensa he encontrado una noticia que puede ser de vuestro interés y que tiene que ver con la influencia que genera la publicidad en la demanda (algo que comenzaremos a ver la próxima semana). Os recuerdo que vosotros mismos podéis enviarme noticias para colgar en el blog y comentar en clase, y que aquellos comentarios que hagáis a las noticias, siempre y cuando sean razonados y tengan relación con el temario del curso, serán tenidos en cuenta en vuestra nota de la asignatura.
"¿Por qué tomamos la decisión de comprar algo? ¿Por qué en ocasiones, una vez tenemos algo, ya no lo queremos? ¿Será que los únicos determinantes para nuestras acciones de consumo son los precios de los bienes, nuestras preferencias y nuestras posibilidades financieras? ¿Qué tan objetivos somos en el momento de hacer una compra?
Para responder a estas preguntas, es importante analizar que muchas de las decisiones de consumo que adoptamos e incluso las decisiones personales, están determinadas a su vez por las conductas que observamos en los demás. Claro ejemplo de esta situación es la moda y el impacto que los medios de comunicación y la publicidad tienen en nuestro comportamiento.
Es posible que muchos productos que compramos generalmente los conozcamos, en primera instancia, gracias a la publicidad, pero en especial al hecho de haber observado que personas cercanas a nosotros y que hacen parte de nuestro círculo social, familiar o laboral, empezaron a comprarlos.
Así fue como recuerdo haber comprado mi primer morral en la Universidad. Prácticamente todos mis compañeros lo tenían y sin saber siquiera en donde lo vendían o qué marca era, si era de buena calidad o no, terminé cayendo en la tentación de comprarlo. Esto obedece a un “efecto arrastre”, un fenómeno conocido en la microeconomía, como una externalidad de red positiva, que consiste en incrementar el consumo de un bien o servicio, a medida que se observa que más personas aumentan su demanda por él.
Este fenómeno también influye en otras decisiones, como el querer estudiar una carrera determinada, aprender un nuevo idioma, practicarse una cirugía plástica o cambiarse el ‘look’. De hecho, si hacemos memoria tal vez fue lo que nos motivó a crear nuestra primera cuenta en Facebook o Twitter, cuando poco o nada sabíamos de su funcionalidad.
Adicionalmente, las personas reconocidas en los medios de comunicación generalmente nos dictan las últimas tendencias en muchos ámbitos, tendencias que a veces implementamos con éxito y que en otras ocasiones nos llevan a obtener resultados poco satisfactorios. Por tanto, es conveniente revisar qué tan independientes somos en el momento de tomar la mayoría de nuestras decisiones de consumo y si en los casos en los que nos equivocamos, tenemos el valor para reconocer honestamente, que lo hicimos siguiendo un efecto arrastre, más que por una verdadera convicción y conocimiento de la calidad de un producto o servicio.
Qué tipo de consumidor soy
También es interesante saber que existen dos grupos de consumidores usuales: un primer grupo conformado por personas que no pueden esperar para comprar un producto que acaba de ser lanzado al mercado, así esto implique pagar más por él y un segundo grupo que espera un tiempo prudente, con el fin de que este producto baje su precio.
La noticia es que las empresas saben perfectamente que esto ocurre y por tanto realizan una “discriminación intertemporal de precios”, que significa cobrarle un precio mayor a quienes no pueden postergar su decisión de compra y una vez observan que las ventas no aumentan significativamente, bajan el precio del producto, para permitir que varios consumidores puedan tener acceso a él. En consecuencia, a veces vale la pena entender que la espera da sus frutos.
Pensándolo mejor…ya no lo quiero
Lo curioso es que al querer comprar lo que todos tienen, se origina un crecimiento del consumo y de repente observamos que esos bienes que creíamos especiales o esa moda que nos pareció inicialmente vanguardista se masifico y ya no es tan exclusiva. Y curiosamente, este hecho genera un efecto contrario al inicial, denominado “efecto esnob”, una externalidad de red negativa, que implica que al incrementarse excesivamente el consumo de un bien por parte de un grupo considerable de personas, algunos empiezan a reducir su demanda o a sustituirlo por otros bienes menos “comunes”. Esto ocurre por una razón fundamental: los seres humanos queremos exclusividad.
Por supuesto, esta situación se aplica a otros ámbitos y decisiones personales, en donde podemos ver que hasta las personas más asediadas pueden pasar de moda, algunos barrios se saturan, algunos destinos para pasar las vacaciones son reemplazados por otros nuevos, etc. Por tanto, pasaremos de querer tener lo que todos tienen, buscando obtener un status y reconocimiento social, a querer deshacernos de lo que muchos ya tienen, por la misma razón y así diferenciarnos de quienes alguna vez quisimos imitar. Es así que como seres racionales, nuestra tendencia siempre será pasar del efecto arrastre al efecto esnob."
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